Ciudad de Oaxaca

Zócalo

Zócalo de Oaxaca

Oaxaca, capital del Estado, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, debe su fama a la belleza y armonía de su arquitectura, la riqueza de sus tradiciones culturales, la extensa variedad de su comida típica y la templada suavidad de su clima, primaveral durante todo el año.

El Zócalo, hoy, sigue siendo, además de una de las plazas más hermosas de México, el centro de la vida en Oaxaca. Las arcadas que sujetan el Palacio de Gobierno y los edificios anexos alojan restaurantes, terrazas, portales y cafeterías. Desde primera hora de la mañana ya hay gente platicando en las mesitas, a la sombra de los enormes laureles de la India. La conversación se suele acompañar, según el momento, con chocolate para sopear, café de olla (hervido con canela y azúcar de caña), mezcal con limón y sal de gusanito, tequila, zumos o excelente cerveza. No resulta raro que se asomen por la plaza yerberos, eloteros, sanadores, vendedores de chapulines, artesanos diversos o pulsadores. Los yerberos ofrecen albahaca, estrella de mar y nuez moscada; los sanadores mitigan el insomnio con floripondio y los pulsadores curan el susto y la pérdida del alma.

Según Elliot Weinberger, traductor al inglés de Octavio Paz, el Zócalo de Oaxaca es el lugar ideal para no hacer nada. En el centro del Zócalo, entre el Palacio de Gobierno y la Catedral, se alza, rodeado por laureles y bugambilias, la última contribución europea al equilibrio mágico de la plaza: un templete romántico en el que los martes y los jueves, y a veces otros días, según, toca sones y melodías la Banda del Gobierno del Estado. El Zócalo se prolonga, por la Catedral, hacia la Alameda, y, en sentido contrario, hacia otra pequeña plaza. La simetría original apenas se rompe. Los espacios libres han sido ocupados por multitud de pequeños puestos que ofrecen animales fantásticos de vivos colores, semillas de amaranto, palanquetas de ajonjolí, aceros españoles, telas teñidas con caracol púrpura, cacao molido con maíz dulce, bocadillos de garbanzos en miel, atole de granillo, chapulines con guacamole o nieves de sabor a fruta.

Desde el Zócalo, la ciudad camina ordenada en calles extremadamente limpias, de tráfico fluido, animadas por la fantasía con que se aplican los guardias de tráfico a dar música a sus silbatos. La calle principal es peatonal; conecta el Zócalo con el templo de Santo Domingo y se la conoce por Andador Turístico. Es el escenario del Museo de Arte Contemporáneo, de muchas de las antiguas casas coloniales, diversas galerías, restaurantes y las más distinguidas tiendas de joyas y artesanías. Al final del Andador se levanta el excepcional templo de Santo Domingo, esplendor del barroco mexicano, con su altar mayor recubierto de hoja de oro, su impresionante decoración interior y las dependencias que alojan el Museo Regional del Estado.

Los templos de Oaxaca son los más suntuosos del sur de México. La imagen de la patrona de la ciudad, María Santísima de la Soledad, llegó a sostener una corona de oro puro que llevaba, incrustrados, seiscientos brillantes y esmeraldas. La Catedral posee catorce capillas laterales de singular riqueza. Y luego están La Merced, San Agustín, San Francisco, la iglesia de la Sangre de Cristo, San Felipe, Santa Mónica y tantos otros que la ciudad bien parece Salamanca, por la profusión de iglesias. Pero el parecido con la capital castellana se acaba en el número. A la singularidad del barroco mexicano de los interiores se añade la originalidad de las fachadas, recortadas por temor a los seísmos y levantadas, en su mayor parte, en piedra verde de cantería; de ahí que algunos hayan llamado a Oaxaca la ciudad de los templos verdes y que todos se maravillen con el color jaspeado que adquieren las iglesias tras una buena tarde de lluvia, a poco que colabore el sol.

Monte Albán

Monte Albán

Monte Albán fue la antigua capital de los zapotecos y una de las primeras ciudades de Mesoamérica y más populosas durante su auge, se fundó aproximadamente 500 años a. C., floreciendo hasta 750 d. C. Ubicado en el centro del Valle de Oaxaca, Monte Albán ejercía control político, económico e ideológico sobre otras comunidades en el valle y las montañas circundantes. Sus principales edificaciones: La Gran Plaza, Juego de Pelota, Sistema II, Los Danzantes, Edificio J, Edificios Centrales G. H. I., El Palacio, Plataforma Sur, Sistema 7 Venado y Tumba No. 7. La Gran Plaza. Tiene 200 m. de largo por 200 m. de ancho, por lo que se tuvo que recortar las salientes rocosas y rellenar algunos huecos.

En las laderas que circundan la Plaza Principal se encuentran diversas estructuras, identificadas como habitaciones, tumbas y entierros comunes. A la entrada de Monte Albán se encuentra el museo de sitio, donde el visitante podrá tener un acercamiento con los sitios que visitará dentro de la zona arqueológica.

Mitla

Mitla

rincipal centro ceremonial después de Monte Albán, la palabra Mitla o Mictlan es de origen náhuatl y significa "Lugar de los Muertos" o "Inframundo" en zapoteco se llama "Lyobaa" que significa "Lugar de entierros", el cual ya en mexica quedó en Mitlan, "lugar de muertos" y ya españolizado sólo Mitla. El Conjunto Arqueológico y el pueblo actual son zapotecos; Mitla fue habitada desde la época clásica (100 a 650 d. C.) alcanzando su máximo crecimiento y apogeo en el período post clásico (750 a 1521 d. C.). La arquitectura más característica de Mitla es la del grupo de las columnas, donde se encuentra la Gran Casa de Pezelao, conjunto arquitectónico considerado en su género como el más bello de toda América.

Santa María del Tule

El árbol del Tule

En el atrio del Templo de Santa María de la Asunción se encuentra el legendario Árbol del Tule. Los botánicos lo han clasificado como Taxodium mucionatum con una edad estimada en más de 2000 años. Su altura es de 40 metros, y su tronco tiene un perímetro de 42 metros. Posee un volumen de 705 metros cúbicos y un peso aproximado de 509 020 kilogramos. Su tronco y ramas presentan variadas formas caprichosas conocidas, por la voz popular, con nombres como: "El Elefante", "El León", "Los Tres Reyes Magos", "El Venado", "La Piña" y "El Pez", entre otros. Este enorme ahuehuete da el nombre a la población y embellece la zona céntrica de la misma. Los botánicos aseguran que tiene poco más de dos mil años de vida y en los libros especializados aparece como el árbol más viejo del mundo; este árbol es un sabino, clasificado por los botánicos como taxodium, mucionatum.

Hierve el Agua

Monte Albán

Se trata de dos impresionantes cascadas petrificadas (carbonato de calcio) formadas, desde hace miles de años, por el escurrimiento de agua carbonatada. Desde los manantiales, el agua desciende por agrestes cantiles de más de 50 metros de altura. El área de manantial que da origen a ésta, fue aprovechada para crear una gran alberca que actualmente se ha convertido en balneario natural, de agua regularmente templada. Hierve el Agua ha sido reconocido como un probable lugar sagrado de los antiguos zapotecos, que fue situado aquí debido, quizás, a sus grandes contrastes naturales, pues está en el corazón de una abrupta sierra que durante el estiaje se caracteriza por su extrema aridez. En Hierve el Agua se han dado cita numerosos arqueólogos, biólogos y geólogos, por tratarse de un sitio donde se construyó hace más de 2,500 años un complejo sistema de riego del cual aún existen importantes vestigios.

Via http://www.oaxaca.travel


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